Las calas secretas de la Costa Brava: cómo llegar

Hay fines de semana que no necesitan demasiada preparación. Basta con salir de casa a una hora razonable, dejar atrás la ciudad y terminar el día en un lugar tranquilo. 

Si vives en Barcelona o en el área metropolitana, la Costa Brava sigue siendo una escapada muy fácil de encajar. No hace falta pedir vacaciones ni organizar un viaje largo. En poco tiempo puedes cambiar de ambiente, hacer carretera con calma y llegar a sitios que justifican el trayecto. El problema es que, cuando buscas ideas, acabas viendo siempre lo mismo. Se repiten las mismas playas, las mismas listas y los mismos planes. Da la sensación de que todo está ya visto. Y no siempre es así. Muchas veces solo hace falta afinar un poco mejor: elegir una cala con encanto, entender bien el acceso y plantear el día sin prisas.

Costa Brava

Por qué la Costa Brava encaja tan bien para una escapada

Una de las cosas que mejor tiene la Costa Brava es que el cambio se nota enseguida. Saliendo desde Barcelona, Badalona o Mataró, al cabo de poco tiempo ya puedes estar en lugares preciosos. Es un plan bastante flexible. Puedes salir temprano, aprovechar el día entero, quedarte una noche o incluso volver el mismo día sin sentir que todo ha sido ir y volver corriendo. En este tipo de escapadas suele funcionar mejor una idea sencilla: elegir poco y disfrutarlo bien. No hace falta intentar verlo todo en una sola vez, porque puedes volver siempre que quieras.

Cuando hablamos de calas “secretas”, casi siempre significa lo mismo: que no llegas de la forma más fácil.

Muchas de las más bonitas de la Costa Brava no están al lado de la carretera. Algunas obligan a caminar unos minutos o tienen accesos poco evidentes. Y justo ahí está parte de su graciaPor eso conviene ir con una idea bastante práctica del plan. Carga solo lo necesario, revisa cómo es el acceso, sal con margen si vas en fin de semana y no metas demasiadas paradas en un solo día. También viene bien dejar algo de espacio para improvisar: no siempre la primera cala a la que llegas es la que más te apetece al final.

Cuatro calas secretas de la Costa Brava

Cala s’Alguer (Palamós)

Entre Palamós y la playa de Castell está Cala s’Alguer, uno de esos rincones que se recuerdan más por el conjunto que por una sola cosa. Las antiguas barracas de pescadores, con sus puertas de colores, le dan una personalidad muy reconocible.

No se llega en coche hasta la misma cala. Lo habitual es aparcar en la zona de la Platja de Castell y caminar unos diez o quince minutos por un sendero sencillo. Aun así, conviene llevar calzado cómodo, porque hay tramos de tierra y piedra. En verano, el aparcamiento de Castell suele llenarse pronto. Si quieres evitar vueltas innecesarias, compensa llegar antes de media mañana.

Cala Estreta (Palamós)

Cala Estreta es una de las opciones más interesantes si buscas una Costa Brava menos urbanizada. Está rodeada de pinar, no tiene edificios alrededor y tampoco encontrarás servicios cerca.

Para llegar, lo normal es dejar el coche en el aparcamiento de Castell y continuar a pie por el Camí de Ronda durante unos treinta minutos. El recorrido no es difícil, pero se hace mejor si vas ligero y con un calzado adecuado. Aquí conviene salir con lo básico resuelto. No hay bares, tiendas ni duchas, así que merece la pena llevar agua, algo de comida y protección solar.

Cala Futadera (Tossa de Mar)

Cala Futadera, cerca de Tossa de Mar, es pequeña, recogida y bastante más escondida que otras playas de la zona. Su acceso explica parte de su fama: para llegar hay que bajar una escalera larga desde la carretera.

Eso tiene una consecuencia clara. Suele estar menos llena que otras calas más fáciles, pero la subida de vuelta se nota, sobre todo si hace calor o si vas muy cargado. No es la mejor elección para ir con niños pequeños, con mucho equipaje o con personas a las que les cueste subir después. Aquí tiene más sentido ir con lo justo y evitar las horas centrales del día.

Cala del Pi (Platja d’Aro)

Cala del Pi tiene una ventaja clara: ofrece un entorno bonito sin exigir demasiado. Está entre Platja d’Aro y Calonge, se accede con relativa facilidad desde el Camí de Ronda y queda cerca de zonas con restaurantes, hoteles y aparcamiento.

Es una buena opción si te apetece una escapada más cómoda, de esas en las que quieres combinar playa, paseo y comida sin complicarte demasiado. Eso sí, en temporada alta también conviene ir con tiempo. El acceso es sencillo, pero el aparcamiento cercano se llena rápido.

Cómo llegar a las calas secretas de la Costa Brava

Llegar a muchas calas de la Costa Brava en transporte público suele ser poco práctico. Lo normal es tener que combinar tren, autobús y después caminar. Eso alarga bastante el trayecto y hace más difícil improvisar sobre la marcha.

En coche, en cambio, la ruta es más directa. No solo reduces tiempo de viaje. También puedes moverte entre calas, cambiar de plan si una zona está llena y organizar el día con más margen. En una escapada así, esa libertad se nota. Sobre todo porque te permite aprovechar mejor el tiempo y evitar que el trayecto condicione todo el día.

Si no dispones de un coche

Si quieres hacer esta escapada pero, por el motivo que sea, no tienes un coche disponible, nuestra recomendación es sencilla: alquilar uno solo por el tiempo que lo necesites, ya sea un día o todo el fin de semana.

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